
Prólogo
Este cuento fabula esta basado en una historia verdadera. Tomando la esencia de esos seres auténticos que, por esas cosas del destino y o del universo, se encontraron en algún punto de sus vidas. Plasmándolos en personajes ficticios con fantasías imaginarias que le dan al cuento un aire de fabula sin perder dicha esencia.
Cimentado en una investigación minuciosa a través de la web, todos los lugares y distancias que se mencionan, en el cuento, son reales, salvo la caverna.
Este cuento fabula esta basado en una historia verdadera. Tomando la esencia de esos seres auténticos que, por esas cosas del destino y o del universo, se encontraron en algún punto de sus vidas. Plasmándolos en personajes ficticios con fantasías imaginarias que le dan al cuento un aire de fabula sin perder dicha esencia.
Cimentado en una investigación minuciosa a través de la web, todos los lugares y distancias que se mencionan, en el cuento, son reales, salvo la caverna.
La Leyenda de los Osos
Un fresco sábado de invierno, Walter Ríos, un excéntrico millonario aventurero de las Canarias, recorre con morbosidad, la mansión costera heredada de su abuelo paterno. En el último estante de una repisa, sobre el hogar de leñas, descubre un antiguo libro con tapa de paño gris.
Estaba en perfecto estado de conservación a pesar de ser antiquísimo, como si el tiempo se hubiese detenido para él. Al abrirlo, encuentra un titulo que le llama la atención; – ”la leyenda de los osos” – La curiosidad lo aborda y comienza a leerlo, sentándose en un mullido sillón, frente al cálido hogar con quebrachos ardiendo.
...Cuenta una leyenda que, en una época remota, existió un pájaro azul que vivía feliz y despreocupado en el norte de Indiga. Éste siempre volaba y volaba por los verdes valles, bosques y montañas de los gigantes Himalayas, haciendo vuelos de altura, acrobáticos y rasantes, en busca del tesoro mas preciado. “Su fuente esencial de vida”.
Un buen día, por confiarse demasiado en su habilidad, se fracturo un ala al rozar una rama de un enorme pino ciprés. Perdiendo altura estrepitosamente entre ramas, cayó sobre un colchón de hierbas con una fina capa de nieve que amortiguó la caída.
Medio mareado por el golpe, intentó piar lo mas alto que pudo pidiendo ayuda, mas nadie lo escuchó. Sin poder remontar vuelo, comenzó a caminar lentamente por el bosque, evitando como podía a sus predadores. Varias horas deambuló, en el intenso frío imperante, sin encontrar ningún lugar donde refugiarse.
Extenuado y congelado, a punto de desvanecerse, divisó la entrada de una cueva entre arbustos y rocas sueltas. Tembloroso, entró sigilosamente, temiendo que estuviese habitada por un animal salvaje. Había abundante hierba seca con una capa de restos de pelos blancos y negros. Se sentía muy cálida y mullida. Sin pensarlo dos veces, se echó a dormir acomodándose suavemente su ala rota. A pesar de estar maltrecho durmió placidamente toda la noche.
La mañana temprana lo sorprendió con un aguacero que hacía vibrar las paredes de la cueva. De repente, en medio de la tormenta, escuchó que alguien se acercaba rápidamente con paso ágil pero pesado.
Aterrorizado, vio como se oscurecía la entrada al ingresar un animal grande y peludo, totalmente empapado. Instintivamente intenta ocultarse en una cavidad, mientras el animal invadía la cueva. El mismo, de color blanco y negro, era una osa panda solitaria que se refugiaba del diluvio. Al sacudirse empapo todo el lugar. Sin advertir su presencia, en el momento, da varios giros hasta encontrar su posición para descansar. El pájaro azul intentó salir inadvertidamente pero la osa escuchó el crujir de la hierba, alzó la cabeza y lo vio. Sorprendida por el intruso, le gritó: – Hey!!! De donde saliste? – El ave quedo petrificado de miedo, pensó que eran sus últimos pasos en su vida. – donde vas con esta tormenta? – Agregó la osa, con sus orejas paradas e inclinando la cabeza. – y que le paso a tu ala? – Siguió preguntando. Algo mas tranquilo, el pájaro, le cuenta su accidentada aventura. Percatándose que su ala estaba rota, la osa, se la empatillo con una ramita y así comenzó una amistad muy especial entre la osa panda y el pájaro azul.
La leyenda, atrapó a Walter, quien continuó leyendo el libro atentamente, mientras se servía y saboreaba un trago de Chivas.
Desde aquel día, como por arte de magia, se enamoraron uno del otro, a pesar de la abismal diferencia. Comenzaron a disfrutar de la vida juntos y ambos emprendieron la búsqueda de aquel tesoro...!
El pájaro volvió a volar con mucha mas habilidad que antes pero menos arriesgado. Cuidando a su compañera osa y cuidándose él mismo. Esa búsqueda los llevó a situaciones extremas, donde se puso en juego varias veces el vinculo que los unía. A pesar de las diferencias, tenían algo demasiado grande y hermoso que iba mas allá del tiempo.
En una de sus travesías, siguiendo un sendero que el pájaro había divisado desde el aire, llegaron a la entrada de una caverna en la base norte del Himalaya, dentro de Indiga. Se veía colosal y misteriosa. Al entrar sintieron una sensación extraña, muy placentera que los invitaba a recorrerla...
Y así fue que comenzaron a merodear el interior de ese místico lugar. Sus paredes eran de color gris metálico y el suelo recubierto de una fina arena del mismo color. Era cálida a pesar del tiempo reinante afuera. Al llegar al fondo, unos 170 metros, una roca se encontraba apoyada sobre la pared gris. Peculiarmente se diferenciaba del resto por ser de un color blanco con partes negras muy similares a los del pelaje de la osa. Ésta, curiosa, rodeó la roca observándola y el pájaro la sobrevoló. Era muy tersa su superficie, invitaba a tocarla. Después de varios amagues, la osa se atrevió a tocarla...!
Con su pata rozo la piedra y en ese instante la piedra emitió luz incandescente iluminando todo el lugar, dejando ciegos a ambos por un instante.
Cuando recobraron la visión, la piedra se torno de un rojo intenso. Resonando en toda la caverna un profundo sonido vibrante, partiéndose al medio. Dejando al aire un collar de plata con un medallón que en cuyo centro tenía grabadas las iniciales FEV–I Temerosos y pasmados por el suceso acontecido, intentan reponerse para tratar de comprender...
El pájaro intentó volar sobre el collar, sin tocarlo, para mirarlo mejor. Al estar sobre el medallón, de este se desprendió un haz de luz turquesa apuntado directamente al corazón del ave, rebotando hacia el corazón de la osa. En aquel instante, ambos se miraron a los ojos y quedan inanimados por varios segundos. En ese tiempo, ambos compartieron sus deseos mas íntimos...
Al desvanecerse el haz, el pájaro perdió altura y cayó violentamente sobre la arena gris, emitiendo un grito desgarrador... Al instante comenzó a hincharse y sus plumas se desprendían de su cuerpo como flechas, en todas direcciones. La osa aterrorizada veía la escena sin saber que hacer.
El cuerpecito del ave comenzó a sufrir una metamorfosis, una mutación impresionante. Su ser fue perdiendo su forma para adoptar la de un oso, de un oso panda! Y su pelaje acogió el color y las formas de manchas negras que tenía la roca antes que la osa la tocara. De repente, el ahora oso, que yacía tirado en la arena, alzó su cabeza. Se puso de pié y se observó a sí mismo. Totalmente sorprendido, dijo; – soy un oso, soy un panda igual que tu!!! – Mirando a su compañera que se acercaba lentamente sin poder creer lo que veía. Ambos volvieron a mirarse a los ojos, se abrazaron en un abrazo de osos!!!
Comenzaron a correr y a revolcarse de alegría por toda la caverna!!! El oso le dijo a la osa; – osita de mi alma, ahora podré darte ositos!!! – Y comenzaron a planificar como sería sus vidas de ahora en mas...
La noche sobrevino y ambos decidieron pasar la noche en esa fantástica caverna y se amaron como nunca antes lo habían hecho...
En la mañana, emprendieron la retirada, dirigiéndose hacia el exterior de la caverna. Al estar a unos centímetros de la salida, la roca partida se volvió gris y emitió luz incandescente nuevamente. Los osos intentaron huir, pero el oso fue jalado violentamente hacia el fondo de la caverna por una fuerza desconocida.
Una de las dos mitades, comenzó a hacerse polvo y el polvo fue tomando forma humana. La osa desesperada intentó regresar al interior pero, ese ser que cobro vida, la expulsó con una fuerza descomunal hacia fuera.
El oso aturdido, intentó darse a la fuga y nuevamente, ese ser siniestro, sin luz, que sus ojos no reflejaban nada, lo vuelve a arrojar hacia el fondo.
Largando una carcajada terrorífica, le dice; – tu te quedarás aquí hasta que tu compañera encuentre el otro collar de plata!!! – La osa, desde fuera, lo llama desesperadamente, pidiéndole que libere a su compañero. El ente, de capa gris casi incolora como su piel, sediento de odio y maldad, le grita con una expresión sin rastros de amor; – NO, JAMAS!!! Si no me traes el otro collar de plata!!! Hace mil años que estoy encerrado en esta maldita caverna junto a mi compañera – Trémulo, el oso le pregunta; – porque, quien eres? Porque me retienes, que te he hecho? – El ser gris se da vuelta con violencia y apuntándole con su dedo índice le grita; – Tu, tu has sido el elegido! Toda tu vida buscaste la fuente esencial de vida. No es así? Pues ese collar con su medallón es la media mitad de la fuente. La otra mitad me la robo un maldito mercader inglés, hace mil años. Es por eso que quedamos atrapados aquí, mi compañera y yo. Tu, tu, grandísimo estúpido plumífero, al volar sobre el medallón, activaste la fuente y ella te concedió el deseo mas profundo en tu corazón – Girando nuevamente hacia la entrada y mirando fijamente a la osa, le dijo; – y tu, bestia peluda, con tu amor por el pájaro, has liberado el collar y a mi... ahora debes encontrar el otro collar para liberar a mi compañera y liberar a tu amado osito!!! – Con un alarido ensordecedor continuó; – SI REALMENTE LO AMAS, VETE, VETE, ENCUENTRA EL COLLAR Y TRAEMELO!!! – La osa exaltada, exclama; – Como quieres que lo encuentre si no se donde buscar. Por Dios, no quiero vivir sin mi oso, antes prefiero quedarme aquí con él para siempre!!! – Y de un salto, logra entrar de vuelta a la caverna.
El ser gris aúlla y se toma la cabeza con ambas manos vociferando; – NO, NO OTRA VEZ, NO!!! MALDITO SEA EL AMOR!!! – En ese momento, los tres se vuelven polvo gris, materializándose y reconstituyendo de nuevo la roca a su color original pero mas grande.
En ese instante, Walter, algo sobresaltado por el texto, deja de leer y bebe un trago de wiscky. Al alzar la vista, queda estupefacto...
En la misma repisa de cristal trabajado, que había comprado su abuelo en Indiga siendo joven, se encontraba un collar muy similar a la descripción del libro. Walter se levanta abruptamente del sillón y se acerca. Queda obnubilado al ver que el medallón posee las mismas iniciales pero con el numero II.
Bebe el último trago y deja el vaso sobre el hogar, mientras que con la otra mano toma el collar. Al fijar la vista en el medallón, experimenta un extraño estremecimiento que lo perturba. Sin pensar en nada, con ansiedad corre hacia su notebook y comienza a navegar por la web en busca de algún dato del libro ó del collar.
Varias horas después, los últimos rayos de sol se proyectan a través de la puerta ventana que da al parque interno de la mansión, iluminando inesperadamente el medallón, llamando la atención de Walter. Éste vuelve a fijar la vista en el brillante medallón, que por la acción del sol lo encandila. En ese instante, instintivamente, su mano izquierda se interpone entre el reflejo lumínico y su cara. Quedando frente a él su Rolex, siente necesidad de compartir la noche con alguien cercano... Decide llamar a Vanessa, una amiga de la noche con la cual sostenía una relación informal desde hacia 2 años. La invita a cenar en la costa de Triana, a 4 kilómetros de Las Palmas.
Walter se da una ducha rápida, se viste informal como es su costumbre y sale de la mansión montando su Porche 911 rojo. Rugiendo a 6000 rpm, va devorando el pavimento sinuoso hasta la casa de ella , en Valleseco.
Alborotando a toda la vecindad irrumpe, ruidosamente, en la puerta de la casa de su amiga, quien lo esperaba apoyada en la verja. Él, abre la puerta desde dentro y ella sube jocosamente, dándole un beso ardiente.
Desde allí, se dirigieron a Triana, pasando por a Las Palmas, tomando la avenida costanera de la Gran Canaria.
El atardecer en ese lugar los encontró saboreando papas arrugadas con mojo, calderetas de pescado y plátanos fritos en un local de comidas tradicionales, frente al mar.
Durante la cena, Walter le cuenta a Vanesa todo lo acontecido con el libro y el collar. Ella mucho no le cree, piensa que es una de sus tantas fantasías para llevarla a la cama, como tantas veces...
Luego de la cena, en la estrellada, serena y fresca noche canaria, salen a caminar en silencio descalzos por la playa. – estas callado, te ocurre algo – Le pregunta Vanessa, mientras apoya su cabeza en el hombro de Walter. Él vuelve a tocar el tema de la leyenda, mientras caminan hacia Las Palmas por la suave arena costera. En tanto, el mar, los arrulla con su suave vaivén y la inmensidad del Atlántico. – quiero que veas el libro y el medallón – Le dice, mirándola a los ojos, abrazándola y besándola suavemente, como nunca antes lo había hecho. Sonriendo sensualmente, ella introduce su mano en el bolsillo trasero del jeans de Walter, volviendo a apoyar su cabeza en el hombro de él, recobran el paso. – me encantan tus fantasías – Le dice ella, mientras le aprieta el trasero.
Ya en la mansión, Walter la lleva de la mano directamente al living, donde se encuentra el medallón y el Libro en cuestión. Ella, lo mira sensualmente, imaginándose un juego erótico. Llegan frente al hogar, tomando de la repisa el libro y el medallón, se lo muestra a Vanesa. Ella observa, sin darle demasiada importancia, quitándose los tacos altos. Ambos se quitan la ropa de abrigo, y se besan apasionadamente.
Él contiene sus deseos hormonales y pone quebrachos a arder, sirviendo dos tragos de wiscky en las rocas y pone un cd de Vangelis Irene Papas. Sentándose ambos en el sillón doble, abren el libro y comienzan a leerlo juntos. Ella saca de su cartera un porro de marihuana y le invita a compartirlo. Walter acepta, mientras le besa el cuello, susurrándole; – amor, eres increíble – Encendiéndole el porro con su viejo Dupont...
Entre la música que estimula al Feng Shui, pitadas, tragos y las hormonas alzadas de ambos, la lectura se vuelve extremadamente excitante, erótica y psicodélica. Comenzando a divagar por extraños caminos llenos de imágenes de otros tiempos, de otros lugares y caen en un profundo éxtasis de sabiduría flotando libremente por el universo...
Las brazas comienzan a dar calor, invitándolos a desprenderse de todas las prendas. Mirándose, mutuamente, sus cuerpos desnudos, se entregan a un juego de sexo desenfrenadamente loco, se confieren al placer carnal, rondando entre paredes, mesas ratonas, alfombras, sillones y la cama Luis XV de la suite principal. Quedando como único testigo, el collar con el medallón de plata que, en uno de sus juegos, Walter le colocó a Vanessa...
Desvanecidos de placer, duermen placidamente abrazados....
Los primeros rayos de sol iluminan la suite. Entre mantas, yacen los cuerpos entrelazados con el medallón uniendo los pechos de ambos. Lentamente, Vanessa despierta y va hacia la ventana. Bañando de dorado sol todo su hermoso ser. El medallón brilla a pleno sobre su pecho, luciendo como una diosa del Indigo.
Deslumbrada por la belleza que nunca antes había visto. Mira como la brisa marina hace volar las hojas secas de los árboles del parque, mientras el sol las atraviesa. Sin advertirlo, Walter se acerca por detrás y la abraza con dulzura, quedando él también maravillado ante la escena, preguntándole: – Vane, que nos esta pasando...? – Ella apoya su cabeza en él, serrando los ojos. – No lo sé, solo se que nunca habíamos hecho el amor como anoche – Susurra, guiándole las manos hacia sus pezones y pegando su cuerpo al de él. Sutilmente, su cadera se balancea en un sensual vaivén. Tiernas caricias nacen de él, besándole todo su bello y ardiente cuerpo, reviviendo todo lo acontecido la noche anterior...
Luego de ducharse juntos, Walter le coloca nuevamente el medallón a Vanessa. Besándola amorosamente, le propone hacer un tour por Indiga e intentar hallar la caverna. – Estas loco, lo sabias? – Le dice ella, frunciendo el seño. – vamos en bicicleta a buscar el auto, almorcemos en mi cabaña y luego... – Responde él. – desde cuando quieres pasar el día conmigo? – Interrumpe ella, mirándolo de reojo al abandonar la mansión en busca del 911.
En la mañana plena de luz, en la Gran Canaria, lleva a Vanessa sobre el manubrio. Como adolescentes enamorados van por la costanera, riendo y cantando...
Al llegar hasta el auto, se dan cuenta que no tiene lugar para guardar la bicicleta, largando una espontánea carcajada. Al ver a un niño pasear por la playa, Walter, le regala el rodado.
Salen del estacionamiento quemando neumáticos, típico de él, para Arucas, donde él posee su cabaña.
Al tomar la ondulada ruta montañesa, ella le pide que desacelere. – pasa algo, bebe? – Le pregunta, mirándola.
– no. pero, cual es la prisa? Es bello el camino! no te parece? – Reduciendo la marcha, Walter la toma del mentón y la besa con ternura. Disponiéndose, ambos, a disfrutar del viaje relajadamente, mientras el medallón reluce en el pecho de Vanessa.
Cocinan juntos supremas de pollo al curry con zapallo a la pimienta y ensalada de tomates cherry con queso de soja. En un jugueteo, ella le ofrece un tomatillo que sostiene entre sus labios. El responde al juego comiéndose la mitad del cherry sin dejar de besarla profundamente...
Después del almuerzo, salen al pequeño parque que posee en el fondo. Se sientan en una hamaca a deleitarse con el tibio sol del mediodía invernal. Walter le pasa su brazo por detrás, mirando el verde y dorado paisaje serrano. Suspira murmurándole; – puedes escuchar...? – Meciéndose lentamente, le re pregunta ella; – el silencio, verdad? – Mirándose a los ojos, nacen sendas sonrisa en el rostro de ambos seguidas por lagrimas de emoción. – siento la necesidad de ir a India y tratar de encontrar esa caverna, al mismo tiempo deseo que vivamos juntos aquí, te amo! – Vanessa se levanta y camina algo nerviosa, explicándole que no es millonaria, que debe trabajar para sobrevivir, que no puede andar acompañándolo en sus locuras!!! – si vivimos juntos para que quieres trabajar? – Contesta él, tomándola de la cintura y agrega; – casémonos!!! – Ella alza la vista con mirada sarcástica, quitándose el medallón. Toma el celular y pide un remis para irse a su casa. En tanto él permanece en silencio, toma el medallón y se lo guarda en el bolsillo de la camisa. Respira profundo, le corta la llamada y dice; – yo te llevo, mi amor – Tomando las camperas, salen de la cabaña.
Cuelga el medallón sobre el espejo retrovisor del auto y emprenden el viaje. El trayecto hasta Valleseco, donde vive Vanessa, a unos 12 Km. Ese trayecto lo realizó a muy baja velocidad y en silencio. El poderoso motor no rugía, solo ronroneaba como gato mimado por el amor que flotaba entre ambos, como un aura que los unía a pesar de todo.
Vislumbrando imágenes nuevas en cada curva del hermoso camino serrano, como queriendo retener en sus pupilas todo lo que habían pasado por alto durante sus 40 años, incluyéndose a ellos mismos...
Al llegar, estaciona apaciblemente. Apagando el motor, la mira a los ojos, susurrándole; – acompáñame – Ella vuelve la cabeza hacia el frente serrando los ojos. Apoyándose relajadamente sobre la butaca, le contesta; – no bebe, no puedo – Bajando del auto, le agradece y corre hacia su casa, entrando raudamente.
Walter, enciende el motor y girando en u, volviendo por el mismo camino. Se coloca sus lentes polarizados y acelerando a pleno, hace rugir al 911. Conduciendo al límite, mientras el medallón se balancea de un lado al otro destellando con el sol de la tarde, va devorando el camino hacia Las Palmas.
Vanessa, detrás de la puerta, escucha el rugido y el chillido de los neumáticos del bólido rojo alejándose rápidamente. En ella se cierne una confusa tristeza y alegría al mismo tiempo. Como si una etapa de su vida estaba por culminar...
Una sensación similar experimentaba Walter a 200 Km. por hora. Por un instante desvía la vista hacia el medallón, justo en el momento en que se alinea con el sol. Enceguecido por un instante, muerde la banquita de ripio y entra a derrapar sin control. En ese lapso de tiempo, ve pasar toda su loca vida y asocia el accidente del pájaro azul con lo que está a punto de ocurrirle a él.
Desesperadamente, baja un cambio pegando un volantazo hacia la banquita con su mano izquierda sin dejar de acelerar. El auto se endereza pero sigue con dos ruedas sobre el ripio. Un cartel le advierte; – a 150 metros curva peligrosa – Entiende que si no logra reducir la velocidad para volver a la cinta asfáltica será su fin.
Intenta bajar otro cambio, pasando de vueltas el motor. Volanteándolo logra mantener el vehículo paralelo al camino, reduciendo la marcha endemoniada. Faltando 15 metros, logra poner todo el auto en el camino, tomando la curva quemando caucho.
En un mirador se detiene, bajándose del rodado. Respirando profundo, trata de calmarse, apoyándose en el capot polvoriento, frente al mirador. – Dios! Que estoy haciendo! – exclama para si, tomándose la cabeza.
El atardecer se vuelve rojizo con los últimos rayos solares que se esconden tras la isla Tenerife, expandiéndose en el cielo como brazos tratando de alcanzar el universo. Walter queda absorto ante la naturaleza que le regala esa pintura surrealista.
Observando a su alrededor, comienza a replantearse toda su vida y lo que experimentó estos dos últimos días, incluyendo sus sentimientos hacia su amiga...
Siendo ya casi noche cerrada, decide ponerse frente al volante y conducir hasta la mansión.
Llegando a la finca, descuelga el medallón del espejo, guardándoselo en el bolsillo.
Ya en el interior, observa toda esa enorme arquitectura vacía, llena de recuerdos, de vivencias, de historias... Sus ojos se llenan de lágrimas y se retira hacia la suite sin comer nada.
Recostado en la cama, que aun conserva el perfume de Vanesa. Sintió ganas de llamarla pero se contuvo... Quita del bolsillo de su camisa el medallón y lo apoya sobre las mantas. Toma su notebook y busca en google la cámara satelital. Se dirige a India y ubica el norte del continente. Busca algún rastro del sendero que menciona la leyenda del libro. De repente advierte una mancha oscura en la base este del Himalaya, cerca de Riasi, norte de India. Verificando las coordenadas, se pasa toda la noche estudiando y navegando por el atlas on line de la web.
Repasa la lectura del libro y en la contratapa advierte que está algo despegado el paño gris que la recubre. Con cuidado lo va despegando, dejando al aire una leyenda; – FEV I & II of Riasi in habitation of snow – Al leer y traducir; – Fuente Esencial de Vida de Riasi en Himalaya – Walter comprende que a descubierto el lugar.
Volviendo a pegar el paño gris como estaba, mira el horario. Son las 5:30 am. Va hacia la cocina y se prepara una tasa de café bien cargado. Mientras lo bebe sobre la cama, calcula los Km. desde La Gran Canaria a Nueva Delhi, India. Viendo que son 9000 Km, planea una escala en el Cairo, que es la mitad de recorrido.
Salta de la cama y prepara un bolso con ropas varias y otro con utensillos de campamento. Cuando está por terminar, recuerda lo tedioso que es todo el trámite de las aduanas. Entonces revolea todo y solo busca sus documentos, el libro y el medallón colocándolos en un attaché.
Sin perder tiempo, se ducha y se afeita al mismo tiempo. Ya, siendo las 7:45 am. se viste con rapidez, llamando a la pequeña pista aérea donde tiene su jet privado. Pide que lo alisten para un largo vuelo tras continental. Luego hace una llamada a su administrador para que disponga de la mansión, que la venda al mejor postor. Que solo se quedará con la cabaña en Arucas. Luego marca el numero de Vanessa, pidiéndole que lo espere, que ya va para su casa, que tiene algo importante que decirle....
– Walter, no insistas, debo ir a trabajar!!! – Le contesta ella. – no, creo que encontré el lugar donde está la caverna, espérame. Vane, mi amor. Te amo!!!! – Retruca él, colgando el teléfono y agarrando las llaves del Porche, sale de la casona hacia el garage.
Del otro lado del teléfono, Vanessa, siente ganas de reír y llorar. De esperarlo y ó escapar. Todo al mismo tiempo...
De hecho sus historias eran de corta duración y nunca pudo ser fiel a ninguna relación. Sus enamoramientos eran efímeros. Sin embargo con él tenía algo especial, algo distinto. Algo que solo él podía entender y aceptar en ella. Como si se conocieran de otro lado, de otro tiempo, de otro lugar. Un tema a parte era el sexo, le gustaba mucho follar con él. Gozaba intensamente, perdiendo control…
El escucharle decir, “te amo”, la perturba, nunca se lo había dicho de esa manera. El querer estar con ella mas tiempo la asusta, la asusta demasiado. Teme perder su libertad, su intimidad, su soledad...
En tanto, Walter, al intentar encender el motor, advierte que por los escapes sale una bocanada de humo blanco. Igual insiste y arranca fallando y humeando como fumigadero. – vamos amigo, no me falles ahora!!! – murmura, mordiéndose el labio.
Humeando y con ronquido afónico, logra llegar a Valleseco. Estaciona, ya con el motor apagado y corre hasta la puerta. Antes de tocar el timbre, advierte una nota en la puerta; – Walter, querido amigo, no puedo acompañarte. Olvídate de mí, déjame en paz – Por unos minutos Walter, vuele a sentir que una etapa en su vida se acaba y siente una tristeza muy profunda en su pecho...
Alza la vista y ve todo un horizonte frente a el, solo y desalumbrado siente que debe encontrar el otro medallón. Que quizás en ese lugar encuentre las respuestas a su universo y emprende el viaje de vuelta hacia Las palmas.
Camina hasta el vehículo y antes de subir toma su celular e intenta comunicarse con Vanessa. Sorprendido, escucha sonar el teléfono de ella en el auto. Zambulléndose dentro del vehículo, descubre que el mismo se encuentra en el compartimiento de la consola.
Con la voz quebrada, grita el nombre de su amiga, de su amiga del alma...
Poniendo en marcha su querido 911 rojo, sale como puede, quemando los últimos vestigios de vida del poderoso motor...
Mientras conduce lentamente, llama al trabajo de Vanessa, intentando ubicarla. La noticia que le dan lo termina de quebrar... – ella presentó la renuncia el viernes pasado – Contestan del otro lado. Su corazón insiste, se rehúsa a creer y pasa horas intentando ubicarla pero, todo es en vano.
Estaciona por algunos minutos el auto para soltarse y llorar, solo llorar como niño...
Recordando el medallón, levanta su cabeza y emprende la marcha nuevamente. Llegando al aeródromo, el corazón del bólido se despedaza por completo, dejando un reguero de aceite detrás de él.
Bajándose, con su maletín attache y su notebook, mirando hacia el frente, camina los últimos metros hasta el angar, donde se encuentra su jet.
Luego de algunos minutos tramitando papeleo, Walter, asciende al avión colgando, como cábala, el medallón frente al panel de instrumentos, pide permiso a la torre de control para decolar. Pasa el pañuelo por sus ojos y accionando los aceleradores, jala del timón. Correteando, despega hacia la capital de Egipto...
Con vuelo estable, sobrevuela el norte del continente africano, pasando por Marruecos, Argelia, Libia hasta Egipto donde comienza su descenso. Pidiendo permiso a la torre de control, aterriza en el aeropuerto del Cairo.
Pasando por todos los controles de seguridad antiterrorismo, repone combustible y emprende el vuelo a Nueva Delhi sin descansar nada.
Poniendo piloto automático, va hojeando el libro , volando por el Mar Rojo, Arabia Saudita, Golfo Pérsico. Al entrar en el continente asiático, ante sus ojos se despliega todo el comienzo de la cadena del Himalaya. Su corazón se sobrecoge ante tanta grandiosidad, largándose a llorar.
Ya cerca de Nueva Delhi, desacelera las turbinas, perdiendo altura y comunicándose con el control aéreo, aterriza en la ciudad.
Agotado, busca un moto taxi para dirigirse a un hotel en las afueras, hacia el norte parando en Kamal. Callejeando, en busca de un hotel, compra empanadas de berenjenas ahumadas y una cerveza en un puesto callejero. También compra prendas y túnicas para cambiarse por la mañana.
Alquilando una pequeña habitación en un albergue para nómades, come sobre la cama, disfrutando del sabroso sabor ahumado y de la bebida local. Dejando los restos sobre una silla de bambú, se duerme con la ropa puesta y sus dos maletas pegadas a él, debajo de un velo de seda.
En la mañana, se ducha en el baño común, estrenando las ropas que compro ayer en la calle. Desayuna café con pastelitos fritos en el comedor comunitario del albergue. Haciendo sociales como puede, mediante su ingles canario, se relaciona con un mercader. Con éste alquila un helicóptero y se encaminan hacia el pueblo de Riasi. Sobrevolando parte del gran desierto de la India. Pasando por Ludhiana, Jullundur y Jammu llega a Riasi. Continuando hacia el norte, constatando las coordenadas de la cámara satelital y el GPS, Increíblemente ante sus ojos, al pié del cordón norte, divisa una enorme entrada oscura.
Al borde del delirio, le pide al piloto que aterrice lo mas cerca posible. Toma el attache, la notebook y salta de la nave cuando toca tierra, quedando a bordo el piloto y el mercader. Corre esquivando obstáculos como un corredor de campo traviesa. Deteniéndose frente a la majestuosa entrada cavernaria.
Respira profundo y comienza a caminar hacia el interior de la misma. Instintivamente, saca del attache el collar con el medallón y se lo cuelga en su cuello. Aunque, a ciencia cierta no sabe que pasará realmente.
Indescriptiblemente, la similitud con el texto del libro lo deja boquiabierto. Llegando ya al fondo, encuentra la piedra tersa de color blanco con manchas negras. Se detiene frente a la mole y por algunos minutos se queda ensimismado mirándola.
Tomando coraje, levanta sus dos brazos y toca la piedra con sus dos manos. Y la historia se repite...
La piedra emite luz incandescente, dejando cegado a Walter por unos instantes. Reduciendo su brillo, se torna roja y el profundo sonido vibrante invade el sitio.
Ante los ojos desorbitados de Walter, la piedra se divide en cuatro, dejando el collar con el medallón FEV –I al descubierto.
En ese momento, de ambos medallones se desprenden sendos haces de luz turquesa que se dividen en cuatro. Al tocar las piedras, estas se desintegran en partículas de arena gris, tomando formas de dos osos y dos humanos. Entregado a su destino, Walter, solo atina a relajarse y esperar el desenlace final...
Las formas de arena van tomando su textura, su pelaje, su piel y su color. Los Osos pandas recobran la vida, después de mil y pico de años...
El ser gris, mira fijamente a Walter y comienza a transformarse. Sus facciones maléficas desaparecen, sus ojos reflejan y su piel adquiere color. Al mismo tiempo, la figura femenina, que yace de espaldas, termina de regenerarse. Al darse vuelta, deja atónito a Walter... La dama posee un parecido notable con su amada amiga!!!
Exasperado, sin poder entender demasiado, exclama; – Vanessa, mi amor, eres tu? – Sin decir palabra, la bella mujer toma el collar que cohabita en el centro de la roca y camina hacia su compañero, colocándole el collar. Al ver a ambos, el asombro es mayor... El varón, totalmente regenerado, se ha convertido en su gemelo. La pareja se abraza tierna y apasionadamente por largo rato....
Tanto Walter como los osos, se emocionan hasta el llanto. La muchacha se da vuelta y se dirige hacia Walter, caminando con sus extendiendo sus brazos, abrazándolo de cariñosamente diciéndole; – tu amor por Vanessa nos ha liberado, gracias!!! – Él sierra los ojos y la abraza; – como sabes de mi, quien eres? – Pregunta él, que no puede salir de su asombro. Alza la vista y ve que el compañero de la dama sonríe y se acerca; – recuerdas que siempre tuvieron la sensación de conocerse de otro lugar, de otro tiempo...? – Le habla con voz suave y pausada; – pues, yo soy tu, hace 1500 años – Agrega, poniéndole la mano en el hombro; – entonces, ella es... – Asiste, mirándolos a ambos; – si, soy Vanesa... – Interrumpe ella. En ese momento, los tres se dan vuelta y miran a los osos.
Walter, al mirar al oso, lo invade una sensación familiar; – y que hay de los osos, cuales la relación – Pregunta, sin dejar de mirar al panda. Entonces los tres se miran y llegan a la misma conclusión; – fuimos pandas, hace 500 años!!! – Dice ella, mirando a la osa panda; – pero el oso era un pájaro, un pájaro azul – Exclama Walter, que recuerda lo leído en la leyenda. Tomando el libro del attache, lee el fragmento donde habla del motivo de la transformación del pájaro.
– es que al volar sobre él, los fuertes sentimientos activaron el medallón y este le concedió el deseo mas profundo en su corazón – Explica Walter, convalidando su gemelo, quien agrega; – a ti también se te concedió el deseo mas profundo que existe en tu corazón – Walter, confundido por completo, dice; – A mi...? pero no he experimentado nada que me indique eso...!!! – Ella, con una bella sonrisa le contesta; – es que aun no se a cerrado el circulo de la fuente esencial de vida, ten paciencia – Quitándole delicadamente del cuello el medallón, agrega; – en las escrituras del libro encontrarás el deseo más profundo de tu corazón!!! – En tanto, los osos, sin mas, intentan salir de la caverna, pero al estar casi fuera, son jalados con fuerza hacia dentro, entrando en pánico.
La muchacha, trata de calmar a los osos que se encuentran aterrados por la experiencia repetida; – por favor, aguarden, ya podremos salir todos!!! – Entonces, pide que todos juntos formen un circulo, mirando todos hacia el centro del mismo. Colocando a su compañero frente a ella. De inmediato, se cuelga el collar, pidiendo que todos se relajen cerrando los ojos...
Los dos medallones vuelven a emitir un haz de luz turquesa, esta vez mucho mas intenso. Formando un arco extremadamente brillante entre ambos, invadiendo toda la caverna, expandiéndose hacia el exterior.
Tal reflejo, llama la atención del mercader, quien baja del helicóptero a investigar. Siente algo de temor pero, su curiosidad es mas fuerte y avanza hasta la entrada. Al estar frente a esta, su figura es iluminada por la luz turquesa proveniente desde el interior. Su sentido de sobre vivencia le indica que debe alejarse. Sin embargo continua avanzando hacia el interior...
Al estar a diez metros del grupo, el gemelo de Walter siente la presencia del curioso intruso. Al abrir sus ojos, su mirada y todo su humanidad se transforman nuevamente en ese maléfico ser gris. Alzando su brazo, señala al colado y vocifera; – TU OTRA VEZ? MALDITO LADRON, HIJO DE PERRA VOY A DESTRUIRTE!!! – Exaltado, Walter, capta de inmediato que el mercader que lo ayudo es aquel que robó el collar hace 1500 años...
La dama, desesperada, le grita a su amado; – no, no lo hagas!!! No interrumpas el circulo, quedaremos atrapados todos!!! – Walter, presintiendo lo que está a punto de ocurrir, le grita con toda su voz; – AGUARDA, EL ME AYUDO A ENCONTRAR LA CAVERNA. ME AYUDO A LIBERARLOS!!! – mirándose a los ojos, mutuamente, sienten la ira y la paz. La sed de venganza y el perdón. El odio y el amor. Todo simultáneamente, en un bacanal de sensaciones intensas. El ser desencajado insiste, diciéndole a Walter; – en la época del pájaro azul, ese sujeto era el pino ciprés con el cual se fracturo el ala – El oso, humildemente le dice; – pero el pino no tuvo la culpa, fue mi propia imprudencia – Al escuchar las palabras del panda, los ojos del ser vuelven a reflejar. Y poco a poco sus facciones retornan a su estado original...
La dama invita al mercader a que se integre en el circulo. Temeroso, va hacia el grupo sin entender demasiado, solo atina a quedarse en silencio, observando las acciones.
Entonces el haz se vuelve mas intenso, al limite de ser insoportable, aun con los ojos cerrados. Unos segundos después colapsa, dejando paso a la suave y natural luz proveniente del exterior...
Al recobrar la visión, descubren con asombro que la caverna a dejado de ser gris. Un brillante musgo verde predomina en las paredes rocosas, alternando con suaves marrones, amarillos y blancos brillantes del cuarzo que asoma tímidamente por sectores. El suelo arenoso adquirió un pálido dorado y todos miran a su alrededor, comenzando a caminar hacia la libertad.
Antes de salir de la caverna, los cuatro cautivos se despiden de Walter y el mercader; – vayan donde quieran, solo sean auténticos – Retomando el paso. Estando a centímetros de la salida, el oso cae desmayado y su peludo cuerpo va perdiendo tamaño. Convirtiéndose, frente a los ojos de su amada osa, nuevamente en aquel pájaro azul. – porque? – Exclama, con angustia, la panda. La dama, sin dejar de mirar hacia el frente, le contesta; – Si de verdad se aman sabrán como relacionarse, sin importar las diferencias...!!! – Mirando de reojo a Walter, quien comprende el mensaje de inmediato. Todos esperan a la panda, quien aguarda que se reponga su amigo plumífero y salen todos juntos al aire libre.
El ave remonta vuelo, la osa corretea, y la pareja caminan de la mano... Segundos después, ante la presencia de Walter y el mercader, se desvanecen en la atmósfera. Convirtiéndose en polvo que es llevado por el viento, cayendo al suelo sendos collares...
Quedando frente a frente, sin saber que decir, recogen cada uno un collar y caminan hacia el helicóptero. Espontáneamente dicen al unísono; – nadie nos va a creer!!! – Llegando a la nave, el mercader le entrega el collar a Walter, diciéndole; – Vanesa si te creerá...!!! –
Volviendo directamente a Nueva Delhi, pasan la noche a todo lujo en un hotel de cuatro estrellas. Con su nuevo amigo, se quedan hasta altas horas de la noche comiendo, tomando y bailando música indu, con sensuales mujeres.
Por la mañana, café cargado de por medio, se dirigió al aeropuerto. Tras un abrazo de despedida, alista todo el papelerío, emprendiendo el vuelo de regreso a su Gran Canaria natal.
En piloto automático, Walter, recuerda las palabras de ella; – en las escrituras del libro encontrarás el deseo más profundo de tu corazón!!! – Quita del attache el libro intentando descubrir la respuesta a dichas palabras.
En el cairo, decide pasar la noche, visitando las mezquitas de Aq Sunqur, Sultán Hassán, Ahmed Tulun y vagando por la metrópolis. Comprando alfombras artesanales y objetos musulmanes, alquila una habitación en un hotel frente al río Nilo.
Con las primeras luces del alba, remonta vuelo hacia el archipiélago canario. Continuando la lectura del libro, en busca de alguna pista que le ayude a entender...
Aterrizando en la pequeña pista de la Gran Canaria, dejando su jet estacionado frente al angar, se dispone a caminar hacia su vehículo, pidiendo un auxilio para remolcarlo hasta el taller. Dejándolo para reparar fu planta motriz, decide comprarle al mecánico su viejo Renault 5 para movilizarse. Dirigiéndose a su cabaña, en Arucas, donde permanece durantes varios días para descansar, meditar y reflexionar...
Esos días mantuvo su mente en blanco, tratando de no pensar en todo lo acontecido. Volviendo a él continuamente como podía. Sin dudas, aquellas palabras permanecen resonando, en su mente, de todas maneras. Luego de una semana, decide hacer algo distinto con su vida. Recuerda una asignatura pendiente de cuando era adolescente que siempre estuvo latente en él; – estudiar y componer música – También decide que ya no desea conducir apretado en el pequeño auto ni viajar endemoniadamente en su Porche. Vendiendo ambos vehículos, aun sin salir del taller el 911, comprando una 4x4 Chevrolet.
De regreso, pasa por una casa de venta de instrumentos musicales y compra un sintetizador polifónico de última generación con sus periféricos. Dejando rienda suelta a su asignatura, se toma el tiempo necesario para estudiar música. Especializándose en mantras, relax, feng shui musicales, y musicoterapia.
Su cabaña se convierte en su Bunker, alternando con travesías por África y Asia con su nuevo móvil todo terreno.
Después de un año, trabajando en un tema musical, ve de reojo el libro apoyado en uno de los estantes del modular e intuye que ya es tiempo de guardarlo junto a los collares. Observando que el paño de la tapa, del lado interno se esta despegando, decide pegarlo. Sentándose en su escritorio, enciende la lámpara. Al levantar levemente el paño para limpiar los restos de cola, revela un manuscrito que dice; – Punta del Hidalgo, Tenerife – Exclamando absorto; – Dios!!! Es la pista, estuvo siempre frente a mis narices!!! – Almuerza algunos restos de paella que había quedado del día anterior y toma los collares colgándolos en el espejo retrovisor, parte hacia Las Palmas. Cargando la 4x4 en un catamarán trasbordador, se dirige a Santa Cruz de Tenerife.
Ya en la isla, recorre por caminos serranos, pasando por Tahodio, Ramonal, Tequeste, Tejina, Los Pinos, llegando así a Punta del Hidalgo. Allí pone a prueba su camioneta yendo por la costa, esperando ver ó entender de qué se trata...
Llegando a un mirador, descubre una mujer pintando un cuadro sobre un caballete. Llamándole la atención su largo cabello ondulado al viento, decide detenerse. Apaga el motor y desciende del todo terreno. Por acción del viento, los medallones giran destellando por el sol de la tarde. El los mira y los toma. Cerrando la puerta, camina lentamente hasta la pintora. A unos metros, ve el cuadro casi terminado y queda paralizado; – como es posible!!! – Murmura para si; – es la misma imagen de aquella tarde en que casi me mato con el 911!!! – Piensa, acercándose a la mujer, su corazón se estremece, diciéndole; – osa? – Al darse vuelta la mujer, él le muestra los collares con sus medallones, colgándole uno de ellos. Ambos se miran y por algunos segundos no saben que decir, solo se abrazan, se abrazan muy fuerte. Soltándose totalmente, dejan paso libre a sus sentimientos más profundos. Los mismos que dieron comienzo a la leyenda...
EpilogoUn fresco sábado de invierno, Walter Ríos, un excéntrico millonario aventurero de las Canarias, recorre con morbosidad, la mansión costera heredada de su abuelo paterno. En el último estante de una repisa, sobre el hogar de leñas, descubre un antiguo libro con tapa de paño gris.
Estaba en perfecto estado de conservación a pesar de ser antiquísimo, como si el tiempo se hubiese detenido para él. Al abrirlo, encuentra un titulo que le llama la atención; – ”la leyenda de los osos” – La curiosidad lo aborda y comienza a leerlo, sentándose en un mullido sillón, frente al cálido hogar con quebrachos ardiendo.
...Cuenta una leyenda que, en una época remota, existió un pájaro azul que vivía feliz y despreocupado en el norte de Indiga. Éste siempre volaba y volaba por los verdes valles, bosques y montañas de los gigantes Himalayas, haciendo vuelos de altura, acrobáticos y rasantes, en busca del tesoro mas preciado. “Su fuente esencial de vida”.
Un buen día, por confiarse demasiado en su habilidad, se fracturo un ala al rozar una rama de un enorme pino ciprés. Perdiendo altura estrepitosamente entre ramas, cayó sobre un colchón de hierbas con una fina capa de nieve que amortiguó la caída.
Medio mareado por el golpe, intentó piar lo mas alto que pudo pidiendo ayuda, mas nadie lo escuchó. Sin poder remontar vuelo, comenzó a caminar lentamente por el bosque, evitando como podía a sus predadores. Varias horas deambuló, en el intenso frío imperante, sin encontrar ningún lugar donde refugiarse.
Extenuado y congelado, a punto de desvanecerse, divisó la entrada de una cueva entre arbustos y rocas sueltas. Tembloroso, entró sigilosamente, temiendo que estuviese habitada por un animal salvaje. Había abundante hierba seca con una capa de restos de pelos blancos y negros. Se sentía muy cálida y mullida. Sin pensarlo dos veces, se echó a dormir acomodándose suavemente su ala rota. A pesar de estar maltrecho durmió placidamente toda la noche.
La mañana temprana lo sorprendió con un aguacero que hacía vibrar las paredes de la cueva. De repente, en medio de la tormenta, escuchó que alguien se acercaba rápidamente con paso ágil pero pesado.
Aterrorizado, vio como se oscurecía la entrada al ingresar un animal grande y peludo, totalmente empapado. Instintivamente intenta ocultarse en una cavidad, mientras el animal invadía la cueva. El mismo, de color blanco y negro, era una osa panda solitaria que se refugiaba del diluvio. Al sacudirse empapo todo el lugar. Sin advertir su presencia, en el momento, da varios giros hasta encontrar su posición para descansar. El pájaro azul intentó salir inadvertidamente pero la osa escuchó el crujir de la hierba, alzó la cabeza y lo vio. Sorprendida por el intruso, le gritó: – Hey!!! De donde saliste? – El ave quedo petrificado de miedo, pensó que eran sus últimos pasos en su vida. – donde vas con esta tormenta? – Agregó la osa, con sus orejas paradas e inclinando la cabeza. – y que le paso a tu ala? – Siguió preguntando. Algo mas tranquilo, el pájaro, le cuenta su accidentada aventura. Percatándose que su ala estaba rota, la osa, se la empatillo con una ramita y así comenzó una amistad muy especial entre la osa panda y el pájaro azul.
La leyenda, atrapó a Walter, quien continuó leyendo el libro atentamente, mientras se servía y saboreaba un trago de Chivas.
Desde aquel día, como por arte de magia, se enamoraron uno del otro, a pesar de la abismal diferencia. Comenzaron a disfrutar de la vida juntos y ambos emprendieron la búsqueda de aquel tesoro...!
El pájaro volvió a volar con mucha mas habilidad que antes pero menos arriesgado. Cuidando a su compañera osa y cuidándose él mismo. Esa búsqueda los llevó a situaciones extremas, donde se puso en juego varias veces el vinculo que los unía. A pesar de las diferencias, tenían algo demasiado grande y hermoso que iba mas allá del tiempo.
En una de sus travesías, siguiendo un sendero que el pájaro había divisado desde el aire, llegaron a la entrada de una caverna en la base norte del Himalaya, dentro de Indiga. Se veía colosal y misteriosa. Al entrar sintieron una sensación extraña, muy placentera que los invitaba a recorrerla...
Y así fue que comenzaron a merodear el interior de ese místico lugar. Sus paredes eran de color gris metálico y el suelo recubierto de una fina arena del mismo color. Era cálida a pesar del tiempo reinante afuera. Al llegar al fondo, unos 170 metros, una roca se encontraba apoyada sobre la pared gris. Peculiarmente se diferenciaba del resto por ser de un color blanco con partes negras muy similares a los del pelaje de la osa. Ésta, curiosa, rodeó la roca observándola y el pájaro la sobrevoló. Era muy tersa su superficie, invitaba a tocarla. Después de varios amagues, la osa se atrevió a tocarla...!
Con su pata rozo la piedra y en ese instante la piedra emitió luz incandescente iluminando todo el lugar, dejando ciegos a ambos por un instante.
Cuando recobraron la visión, la piedra se torno de un rojo intenso. Resonando en toda la caverna un profundo sonido vibrante, partiéndose al medio. Dejando al aire un collar de plata con un medallón que en cuyo centro tenía grabadas las iniciales FEV–I Temerosos y pasmados por el suceso acontecido, intentan reponerse para tratar de comprender...
El pájaro intentó volar sobre el collar, sin tocarlo, para mirarlo mejor. Al estar sobre el medallón, de este se desprendió un haz de luz turquesa apuntado directamente al corazón del ave, rebotando hacia el corazón de la osa. En aquel instante, ambos se miraron a los ojos y quedan inanimados por varios segundos. En ese tiempo, ambos compartieron sus deseos mas íntimos...
Al desvanecerse el haz, el pájaro perdió altura y cayó violentamente sobre la arena gris, emitiendo un grito desgarrador... Al instante comenzó a hincharse y sus plumas se desprendían de su cuerpo como flechas, en todas direcciones. La osa aterrorizada veía la escena sin saber que hacer.
El cuerpecito del ave comenzó a sufrir una metamorfosis, una mutación impresionante. Su ser fue perdiendo su forma para adoptar la de un oso, de un oso panda! Y su pelaje acogió el color y las formas de manchas negras que tenía la roca antes que la osa la tocara. De repente, el ahora oso, que yacía tirado en la arena, alzó su cabeza. Se puso de pié y se observó a sí mismo. Totalmente sorprendido, dijo; – soy un oso, soy un panda igual que tu!!! – Mirando a su compañera que se acercaba lentamente sin poder creer lo que veía. Ambos volvieron a mirarse a los ojos, se abrazaron en un abrazo de osos!!!
Comenzaron a correr y a revolcarse de alegría por toda la caverna!!! El oso le dijo a la osa; – osita de mi alma, ahora podré darte ositos!!! – Y comenzaron a planificar como sería sus vidas de ahora en mas...
La noche sobrevino y ambos decidieron pasar la noche en esa fantástica caverna y se amaron como nunca antes lo habían hecho...
En la mañana, emprendieron la retirada, dirigiéndose hacia el exterior de la caverna. Al estar a unos centímetros de la salida, la roca partida se volvió gris y emitió luz incandescente nuevamente. Los osos intentaron huir, pero el oso fue jalado violentamente hacia el fondo de la caverna por una fuerza desconocida.
Una de las dos mitades, comenzó a hacerse polvo y el polvo fue tomando forma humana. La osa desesperada intentó regresar al interior pero, ese ser que cobro vida, la expulsó con una fuerza descomunal hacia fuera.
El oso aturdido, intentó darse a la fuga y nuevamente, ese ser siniestro, sin luz, que sus ojos no reflejaban nada, lo vuelve a arrojar hacia el fondo.
Largando una carcajada terrorífica, le dice; – tu te quedarás aquí hasta que tu compañera encuentre el otro collar de plata!!! – La osa, desde fuera, lo llama desesperadamente, pidiéndole que libere a su compañero. El ente, de capa gris casi incolora como su piel, sediento de odio y maldad, le grita con una expresión sin rastros de amor; – NO, JAMAS!!! Si no me traes el otro collar de plata!!! Hace mil años que estoy encerrado en esta maldita caverna junto a mi compañera – Trémulo, el oso le pregunta; – porque, quien eres? Porque me retienes, que te he hecho? – El ser gris se da vuelta con violencia y apuntándole con su dedo índice le grita; – Tu, tu has sido el elegido! Toda tu vida buscaste la fuente esencial de vida. No es así? Pues ese collar con su medallón es la media mitad de la fuente. La otra mitad me la robo un maldito mercader inglés, hace mil años. Es por eso que quedamos atrapados aquí, mi compañera y yo. Tu, tu, grandísimo estúpido plumífero, al volar sobre el medallón, activaste la fuente y ella te concedió el deseo mas profundo en tu corazón – Girando nuevamente hacia la entrada y mirando fijamente a la osa, le dijo; – y tu, bestia peluda, con tu amor por el pájaro, has liberado el collar y a mi... ahora debes encontrar el otro collar para liberar a mi compañera y liberar a tu amado osito!!! – Con un alarido ensordecedor continuó; – SI REALMENTE LO AMAS, VETE, VETE, ENCUENTRA EL COLLAR Y TRAEMELO!!! – La osa exaltada, exclama; – Como quieres que lo encuentre si no se donde buscar. Por Dios, no quiero vivir sin mi oso, antes prefiero quedarme aquí con él para siempre!!! – Y de un salto, logra entrar de vuelta a la caverna.
El ser gris aúlla y se toma la cabeza con ambas manos vociferando; – NO, NO OTRA VEZ, NO!!! MALDITO SEA EL AMOR!!! – En ese momento, los tres se vuelven polvo gris, materializándose y reconstituyendo de nuevo la roca a su color original pero mas grande.
En ese instante, Walter, algo sobresaltado por el texto, deja de leer y bebe un trago de wiscky. Al alzar la vista, queda estupefacto...
En la misma repisa de cristal trabajado, que había comprado su abuelo en Indiga siendo joven, se encontraba un collar muy similar a la descripción del libro. Walter se levanta abruptamente del sillón y se acerca. Queda obnubilado al ver que el medallón posee las mismas iniciales pero con el numero II.
Bebe el último trago y deja el vaso sobre el hogar, mientras que con la otra mano toma el collar. Al fijar la vista en el medallón, experimenta un extraño estremecimiento que lo perturba. Sin pensar en nada, con ansiedad corre hacia su notebook y comienza a navegar por la web en busca de algún dato del libro ó del collar.
Varias horas después, los últimos rayos de sol se proyectan a través de la puerta ventana que da al parque interno de la mansión, iluminando inesperadamente el medallón, llamando la atención de Walter. Éste vuelve a fijar la vista en el brillante medallón, que por la acción del sol lo encandila. En ese instante, instintivamente, su mano izquierda se interpone entre el reflejo lumínico y su cara. Quedando frente a él su Rolex, siente necesidad de compartir la noche con alguien cercano... Decide llamar a Vanessa, una amiga de la noche con la cual sostenía una relación informal desde hacia 2 años. La invita a cenar en la costa de Triana, a 4 kilómetros de Las Palmas.
Walter se da una ducha rápida, se viste informal como es su costumbre y sale de la mansión montando su Porche 911 rojo. Rugiendo a 6000 rpm, va devorando el pavimento sinuoso hasta la casa de ella , en Valleseco.
Alborotando a toda la vecindad irrumpe, ruidosamente, en la puerta de la casa de su amiga, quien lo esperaba apoyada en la verja. Él, abre la puerta desde dentro y ella sube jocosamente, dándole un beso ardiente.
Desde allí, se dirigieron a Triana, pasando por a Las Palmas, tomando la avenida costanera de la Gran Canaria.
El atardecer en ese lugar los encontró saboreando papas arrugadas con mojo, calderetas de pescado y plátanos fritos en un local de comidas tradicionales, frente al mar.
Durante la cena, Walter le cuenta a Vanesa todo lo acontecido con el libro y el collar. Ella mucho no le cree, piensa que es una de sus tantas fantasías para llevarla a la cama, como tantas veces...
Luego de la cena, en la estrellada, serena y fresca noche canaria, salen a caminar en silencio descalzos por la playa. – estas callado, te ocurre algo – Le pregunta Vanessa, mientras apoya su cabeza en el hombro de Walter. Él vuelve a tocar el tema de la leyenda, mientras caminan hacia Las Palmas por la suave arena costera. En tanto, el mar, los arrulla con su suave vaivén y la inmensidad del Atlántico. – quiero que veas el libro y el medallón – Le dice, mirándola a los ojos, abrazándola y besándola suavemente, como nunca antes lo había hecho. Sonriendo sensualmente, ella introduce su mano en el bolsillo trasero del jeans de Walter, volviendo a apoyar su cabeza en el hombro de él, recobran el paso. – me encantan tus fantasías – Le dice ella, mientras le aprieta el trasero.
Ya en la mansión, Walter la lleva de la mano directamente al living, donde se encuentra el medallón y el Libro en cuestión. Ella, lo mira sensualmente, imaginándose un juego erótico. Llegan frente al hogar, tomando de la repisa el libro y el medallón, se lo muestra a Vanesa. Ella observa, sin darle demasiada importancia, quitándose los tacos altos. Ambos se quitan la ropa de abrigo, y se besan apasionadamente.
Él contiene sus deseos hormonales y pone quebrachos a arder, sirviendo dos tragos de wiscky en las rocas y pone un cd de Vangelis Irene Papas. Sentándose ambos en el sillón doble, abren el libro y comienzan a leerlo juntos. Ella saca de su cartera un porro de marihuana y le invita a compartirlo. Walter acepta, mientras le besa el cuello, susurrándole; – amor, eres increíble – Encendiéndole el porro con su viejo Dupont...
Entre la música que estimula al Feng Shui, pitadas, tragos y las hormonas alzadas de ambos, la lectura se vuelve extremadamente excitante, erótica y psicodélica. Comenzando a divagar por extraños caminos llenos de imágenes de otros tiempos, de otros lugares y caen en un profundo éxtasis de sabiduría flotando libremente por el universo...
Las brazas comienzan a dar calor, invitándolos a desprenderse de todas las prendas. Mirándose, mutuamente, sus cuerpos desnudos, se entregan a un juego de sexo desenfrenadamente loco, se confieren al placer carnal, rondando entre paredes, mesas ratonas, alfombras, sillones y la cama Luis XV de la suite principal. Quedando como único testigo, el collar con el medallón de plata que, en uno de sus juegos, Walter le colocó a Vanessa...
Desvanecidos de placer, duermen placidamente abrazados....
Los primeros rayos de sol iluminan la suite. Entre mantas, yacen los cuerpos entrelazados con el medallón uniendo los pechos de ambos. Lentamente, Vanessa despierta y va hacia la ventana. Bañando de dorado sol todo su hermoso ser. El medallón brilla a pleno sobre su pecho, luciendo como una diosa del Indigo.
Deslumbrada por la belleza que nunca antes había visto. Mira como la brisa marina hace volar las hojas secas de los árboles del parque, mientras el sol las atraviesa. Sin advertirlo, Walter se acerca por detrás y la abraza con dulzura, quedando él también maravillado ante la escena, preguntándole: – Vane, que nos esta pasando...? – Ella apoya su cabeza en él, serrando los ojos. – No lo sé, solo se que nunca habíamos hecho el amor como anoche – Susurra, guiándole las manos hacia sus pezones y pegando su cuerpo al de él. Sutilmente, su cadera se balancea en un sensual vaivén. Tiernas caricias nacen de él, besándole todo su bello y ardiente cuerpo, reviviendo todo lo acontecido la noche anterior...
Luego de ducharse juntos, Walter le coloca nuevamente el medallón a Vanessa. Besándola amorosamente, le propone hacer un tour por Indiga e intentar hallar la caverna. – Estas loco, lo sabias? – Le dice ella, frunciendo el seño. – vamos en bicicleta a buscar el auto, almorcemos en mi cabaña y luego... – Responde él. – desde cuando quieres pasar el día conmigo? – Interrumpe ella, mirándolo de reojo al abandonar la mansión en busca del 911.
En la mañana plena de luz, en la Gran Canaria, lleva a Vanessa sobre el manubrio. Como adolescentes enamorados van por la costanera, riendo y cantando...
Al llegar hasta el auto, se dan cuenta que no tiene lugar para guardar la bicicleta, largando una espontánea carcajada. Al ver a un niño pasear por la playa, Walter, le regala el rodado.
Salen del estacionamiento quemando neumáticos, típico de él, para Arucas, donde él posee su cabaña.
Al tomar la ondulada ruta montañesa, ella le pide que desacelere. – pasa algo, bebe? – Le pregunta, mirándola.
– no. pero, cual es la prisa? Es bello el camino! no te parece? – Reduciendo la marcha, Walter la toma del mentón y la besa con ternura. Disponiéndose, ambos, a disfrutar del viaje relajadamente, mientras el medallón reluce en el pecho de Vanessa.
Cocinan juntos supremas de pollo al curry con zapallo a la pimienta y ensalada de tomates cherry con queso de soja. En un jugueteo, ella le ofrece un tomatillo que sostiene entre sus labios. El responde al juego comiéndose la mitad del cherry sin dejar de besarla profundamente...
Después del almuerzo, salen al pequeño parque que posee en el fondo. Se sientan en una hamaca a deleitarse con el tibio sol del mediodía invernal. Walter le pasa su brazo por detrás, mirando el verde y dorado paisaje serrano. Suspira murmurándole; – puedes escuchar...? – Meciéndose lentamente, le re pregunta ella; – el silencio, verdad? – Mirándose a los ojos, nacen sendas sonrisa en el rostro de ambos seguidas por lagrimas de emoción. – siento la necesidad de ir a India y tratar de encontrar esa caverna, al mismo tiempo deseo que vivamos juntos aquí, te amo! – Vanessa se levanta y camina algo nerviosa, explicándole que no es millonaria, que debe trabajar para sobrevivir, que no puede andar acompañándolo en sus locuras!!! – si vivimos juntos para que quieres trabajar? – Contesta él, tomándola de la cintura y agrega; – casémonos!!! – Ella alza la vista con mirada sarcástica, quitándose el medallón. Toma el celular y pide un remis para irse a su casa. En tanto él permanece en silencio, toma el medallón y se lo guarda en el bolsillo de la camisa. Respira profundo, le corta la llamada y dice; – yo te llevo, mi amor – Tomando las camperas, salen de la cabaña.
Cuelga el medallón sobre el espejo retrovisor del auto y emprenden el viaje. El trayecto hasta Valleseco, donde vive Vanessa, a unos 12 Km. Ese trayecto lo realizó a muy baja velocidad y en silencio. El poderoso motor no rugía, solo ronroneaba como gato mimado por el amor que flotaba entre ambos, como un aura que los unía a pesar de todo.
Vislumbrando imágenes nuevas en cada curva del hermoso camino serrano, como queriendo retener en sus pupilas todo lo que habían pasado por alto durante sus 40 años, incluyéndose a ellos mismos...
Al llegar, estaciona apaciblemente. Apagando el motor, la mira a los ojos, susurrándole; – acompáñame – Ella vuelve la cabeza hacia el frente serrando los ojos. Apoyándose relajadamente sobre la butaca, le contesta; – no bebe, no puedo – Bajando del auto, le agradece y corre hacia su casa, entrando raudamente.
Walter, enciende el motor y girando en u, volviendo por el mismo camino. Se coloca sus lentes polarizados y acelerando a pleno, hace rugir al 911. Conduciendo al límite, mientras el medallón se balancea de un lado al otro destellando con el sol de la tarde, va devorando el camino hacia Las Palmas.
Vanessa, detrás de la puerta, escucha el rugido y el chillido de los neumáticos del bólido rojo alejándose rápidamente. En ella se cierne una confusa tristeza y alegría al mismo tiempo. Como si una etapa de su vida estaba por culminar...
Una sensación similar experimentaba Walter a 200 Km. por hora. Por un instante desvía la vista hacia el medallón, justo en el momento en que se alinea con el sol. Enceguecido por un instante, muerde la banquita de ripio y entra a derrapar sin control. En ese lapso de tiempo, ve pasar toda su loca vida y asocia el accidente del pájaro azul con lo que está a punto de ocurrirle a él.
Desesperadamente, baja un cambio pegando un volantazo hacia la banquita con su mano izquierda sin dejar de acelerar. El auto se endereza pero sigue con dos ruedas sobre el ripio. Un cartel le advierte; – a 150 metros curva peligrosa – Entiende que si no logra reducir la velocidad para volver a la cinta asfáltica será su fin.
Intenta bajar otro cambio, pasando de vueltas el motor. Volanteándolo logra mantener el vehículo paralelo al camino, reduciendo la marcha endemoniada. Faltando 15 metros, logra poner todo el auto en el camino, tomando la curva quemando caucho.
En un mirador se detiene, bajándose del rodado. Respirando profundo, trata de calmarse, apoyándose en el capot polvoriento, frente al mirador. – Dios! Que estoy haciendo! – exclama para si, tomándose la cabeza.
El atardecer se vuelve rojizo con los últimos rayos solares que se esconden tras la isla Tenerife, expandiéndose en el cielo como brazos tratando de alcanzar el universo. Walter queda absorto ante la naturaleza que le regala esa pintura surrealista.
Observando a su alrededor, comienza a replantearse toda su vida y lo que experimentó estos dos últimos días, incluyendo sus sentimientos hacia su amiga...
Siendo ya casi noche cerrada, decide ponerse frente al volante y conducir hasta la mansión.
Llegando a la finca, descuelga el medallón del espejo, guardándoselo en el bolsillo.
Ya en el interior, observa toda esa enorme arquitectura vacía, llena de recuerdos, de vivencias, de historias... Sus ojos se llenan de lágrimas y se retira hacia la suite sin comer nada.
Recostado en la cama, que aun conserva el perfume de Vanesa. Sintió ganas de llamarla pero se contuvo... Quita del bolsillo de su camisa el medallón y lo apoya sobre las mantas. Toma su notebook y busca en google la cámara satelital. Se dirige a India y ubica el norte del continente. Busca algún rastro del sendero que menciona la leyenda del libro. De repente advierte una mancha oscura en la base este del Himalaya, cerca de Riasi, norte de India. Verificando las coordenadas, se pasa toda la noche estudiando y navegando por el atlas on line de la web.
Repasa la lectura del libro y en la contratapa advierte que está algo despegado el paño gris que la recubre. Con cuidado lo va despegando, dejando al aire una leyenda; – FEV I & II of Riasi in habitation of snow – Al leer y traducir; – Fuente Esencial de Vida de Riasi en Himalaya – Walter comprende que a descubierto el lugar.
Volviendo a pegar el paño gris como estaba, mira el horario. Son las 5:30 am. Va hacia la cocina y se prepara una tasa de café bien cargado. Mientras lo bebe sobre la cama, calcula los Km. desde La Gran Canaria a Nueva Delhi, India. Viendo que son 9000 Km, planea una escala en el Cairo, que es la mitad de recorrido.
Salta de la cama y prepara un bolso con ropas varias y otro con utensillos de campamento. Cuando está por terminar, recuerda lo tedioso que es todo el trámite de las aduanas. Entonces revolea todo y solo busca sus documentos, el libro y el medallón colocándolos en un attaché.
Sin perder tiempo, se ducha y se afeita al mismo tiempo. Ya, siendo las 7:45 am. se viste con rapidez, llamando a la pequeña pista aérea donde tiene su jet privado. Pide que lo alisten para un largo vuelo tras continental. Luego hace una llamada a su administrador para que disponga de la mansión, que la venda al mejor postor. Que solo se quedará con la cabaña en Arucas. Luego marca el numero de Vanessa, pidiéndole que lo espere, que ya va para su casa, que tiene algo importante que decirle....
– Walter, no insistas, debo ir a trabajar!!! – Le contesta ella. – no, creo que encontré el lugar donde está la caverna, espérame. Vane, mi amor. Te amo!!!! – Retruca él, colgando el teléfono y agarrando las llaves del Porche, sale de la casona hacia el garage.
Del otro lado del teléfono, Vanessa, siente ganas de reír y llorar. De esperarlo y ó escapar. Todo al mismo tiempo...
De hecho sus historias eran de corta duración y nunca pudo ser fiel a ninguna relación. Sus enamoramientos eran efímeros. Sin embargo con él tenía algo especial, algo distinto. Algo que solo él podía entender y aceptar en ella. Como si se conocieran de otro lado, de otro tiempo, de otro lugar. Un tema a parte era el sexo, le gustaba mucho follar con él. Gozaba intensamente, perdiendo control…
El escucharle decir, “te amo”, la perturba, nunca se lo había dicho de esa manera. El querer estar con ella mas tiempo la asusta, la asusta demasiado. Teme perder su libertad, su intimidad, su soledad...
En tanto, Walter, al intentar encender el motor, advierte que por los escapes sale una bocanada de humo blanco. Igual insiste y arranca fallando y humeando como fumigadero. – vamos amigo, no me falles ahora!!! – murmura, mordiéndose el labio.
Humeando y con ronquido afónico, logra llegar a Valleseco. Estaciona, ya con el motor apagado y corre hasta la puerta. Antes de tocar el timbre, advierte una nota en la puerta; – Walter, querido amigo, no puedo acompañarte. Olvídate de mí, déjame en paz – Por unos minutos Walter, vuele a sentir que una etapa en su vida se acaba y siente una tristeza muy profunda en su pecho...
Alza la vista y ve todo un horizonte frente a el, solo y desalumbrado siente que debe encontrar el otro medallón. Que quizás en ese lugar encuentre las respuestas a su universo y emprende el viaje de vuelta hacia Las palmas.
Camina hasta el vehículo y antes de subir toma su celular e intenta comunicarse con Vanessa. Sorprendido, escucha sonar el teléfono de ella en el auto. Zambulléndose dentro del vehículo, descubre que el mismo se encuentra en el compartimiento de la consola.
Con la voz quebrada, grita el nombre de su amiga, de su amiga del alma...
Poniendo en marcha su querido 911 rojo, sale como puede, quemando los últimos vestigios de vida del poderoso motor...
Mientras conduce lentamente, llama al trabajo de Vanessa, intentando ubicarla. La noticia que le dan lo termina de quebrar... – ella presentó la renuncia el viernes pasado – Contestan del otro lado. Su corazón insiste, se rehúsa a creer y pasa horas intentando ubicarla pero, todo es en vano.
Estaciona por algunos minutos el auto para soltarse y llorar, solo llorar como niño...
Recordando el medallón, levanta su cabeza y emprende la marcha nuevamente. Llegando al aeródromo, el corazón del bólido se despedaza por completo, dejando un reguero de aceite detrás de él.
Bajándose, con su maletín attache y su notebook, mirando hacia el frente, camina los últimos metros hasta el angar, donde se encuentra su jet.
Luego de algunos minutos tramitando papeleo, Walter, asciende al avión colgando, como cábala, el medallón frente al panel de instrumentos, pide permiso a la torre de control para decolar. Pasa el pañuelo por sus ojos y accionando los aceleradores, jala del timón. Correteando, despega hacia la capital de Egipto...
Con vuelo estable, sobrevuela el norte del continente africano, pasando por Marruecos, Argelia, Libia hasta Egipto donde comienza su descenso. Pidiendo permiso a la torre de control, aterriza en el aeropuerto del Cairo.
Pasando por todos los controles de seguridad antiterrorismo, repone combustible y emprende el vuelo a Nueva Delhi sin descansar nada.
Poniendo piloto automático, va hojeando el libro , volando por el Mar Rojo, Arabia Saudita, Golfo Pérsico. Al entrar en el continente asiático, ante sus ojos se despliega todo el comienzo de la cadena del Himalaya. Su corazón se sobrecoge ante tanta grandiosidad, largándose a llorar.
Ya cerca de Nueva Delhi, desacelera las turbinas, perdiendo altura y comunicándose con el control aéreo, aterriza en la ciudad.
Agotado, busca un moto taxi para dirigirse a un hotel en las afueras, hacia el norte parando en Kamal. Callejeando, en busca de un hotel, compra empanadas de berenjenas ahumadas y una cerveza en un puesto callejero. También compra prendas y túnicas para cambiarse por la mañana.
Alquilando una pequeña habitación en un albergue para nómades, come sobre la cama, disfrutando del sabroso sabor ahumado y de la bebida local. Dejando los restos sobre una silla de bambú, se duerme con la ropa puesta y sus dos maletas pegadas a él, debajo de un velo de seda.
En la mañana, se ducha en el baño común, estrenando las ropas que compro ayer en la calle. Desayuna café con pastelitos fritos en el comedor comunitario del albergue. Haciendo sociales como puede, mediante su ingles canario, se relaciona con un mercader. Con éste alquila un helicóptero y se encaminan hacia el pueblo de Riasi. Sobrevolando parte del gran desierto de la India. Pasando por Ludhiana, Jullundur y Jammu llega a Riasi. Continuando hacia el norte, constatando las coordenadas de la cámara satelital y el GPS, Increíblemente ante sus ojos, al pié del cordón norte, divisa una enorme entrada oscura.
Al borde del delirio, le pide al piloto que aterrice lo mas cerca posible. Toma el attache, la notebook y salta de la nave cuando toca tierra, quedando a bordo el piloto y el mercader. Corre esquivando obstáculos como un corredor de campo traviesa. Deteniéndose frente a la majestuosa entrada cavernaria.
Respira profundo y comienza a caminar hacia el interior de la misma. Instintivamente, saca del attache el collar con el medallón y se lo cuelga en su cuello. Aunque, a ciencia cierta no sabe que pasará realmente.
Indescriptiblemente, la similitud con el texto del libro lo deja boquiabierto. Llegando ya al fondo, encuentra la piedra tersa de color blanco con manchas negras. Se detiene frente a la mole y por algunos minutos se queda ensimismado mirándola.
Tomando coraje, levanta sus dos brazos y toca la piedra con sus dos manos. Y la historia se repite...
La piedra emite luz incandescente, dejando cegado a Walter por unos instantes. Reduciendo su brillo, se torna roja y el profundo sonido vibrante invade el sitio.
Ante los ojos desorbitados de Walter, la piedra se divide en cuatro, dejando el collar con el medallón FEV –I al descubierto.
En ese momento, de ambos medallones se desprenden sendos haces de luz turquesa que se dividen en cuatro. Al tocar las piedras, estas se desintegran en partículas de arena gris, tomando formas de dos osos y dos humanos. Entregado a su destino, Walter, solo atina a relajarse y esperar el desenlace final...
Las formas de arena van tomando su textura, su pelaje, su piel y su color. Los Osos pandas recobran la vida, después de mil y pico de años...
El ser gris, mira fijamente a Walter y comienza a transformarse. Sus facciones maléficas desaparecen, sus ojos reflejan y su piel adquiere color. Al mismo tiempo, la figura femenina, que yace de espaldas, termina de regenerarse. Al darse vuelta, deja atónito a Walter... La dama posee un parecido notable con su amada amiga!!!
Exasperado, sin poder entender demasiado, exclama; – Vanessa, mi amor, eres tu? – Sin decir palabra, la bella mujer toma el collar que cohabita en el centro de la roca y camina hacia su compañero, colocándole el collar. Al ver a ambos, el asombro es mayor... El varón, totalmente regenerado, se ha convertido en su gemelo. La pareja se abraza tierna y apasionadamente por largo rato....
Tanto Walter como los osos, se emocionan hasta el llanto. La muchacha se da vuelta y se dirige hacia Walter, caminando con sus extendiendo sus brazos, abrazándolo de cariñosamente diciéndole; – tu amor por Vanessa nos ha liberado, gracias!!! – Él sierra los ojos y la abraza; – como sabes de mi, quien eres? – Pregunta él, que no puede salir de su asombro. Alza la vista y ve que el compañero de la dama sonríe y se acerca; – recuerdas que siempre tuvieron la sensación de conocerse de otro lugar, de otro tiempo...? – Le habla con voz suave y pausada; – pues, yo soy tu, hace 1500 años – Agrega, poniéndole la mano en el hombro; – entonces, ella es... – Asiste, mirándolos a ambos; – si, soy Vanesa... – Interrumpe ella. En ese momento, los tres se dan vuelta y miran a los osos.
Walter, al mirar al oso, lo invade una sensación familiar; – y que hay de los osos, cuales la relación – Pregunta, sin dejar de mirar al panda. Entonces los tres se miran y llegan a la misma conclusión; – fuimos pandas, hace 500 años!!! – Dice ella, mirando a la osa panda; – pero el oso era un pájaro, un pájaro azul – Exclama Walter, que recuerda lo leído en la leyenda. Tomando el libro del attache, lee el fragmento donde habla del motivo de la transformación del pájaro.
– es que al volar sobre él, los fuertes sentimientos activaron el medallón y este le concedió el deseo mas profundo en su corazón – Explica Walter, convalidando su gemelo, quien agrega; – a ti también se te concedió el deseo mas profundo que existe en tu corazón – Walter, confundido por completo, dice; – A mi...? pero no he experimentado nada que me indique eso...!!! – Ella, con una bella sonrisa le contesta; – es que aun no se a cerrado el circulo de la fuente esencial de vida, ten paciencia – Quitándole delicadamente del cuello el medallón, agrega; – en las escrituras del libro encontrarás el deseo más profundo de tu corazón!!! – En tanto, los osos, sin mas, intentan salir de la caverna, pero al estar casi fuera, son jalados con fuerza hacia dentro, entrando en pánico.
La muchacha, trata de calmar a los osos que se encuentran aterrados por la experiencia repetida; – por favor, aguarden, ya podremos salir todos!!! – Entonces, pide que todos juntos formen un circulo, mirando todos hacia el centro del mismo. Colocando a su compañero frente a ella. De inmediato, se cuelga el collar, pidiendo que todos se relajen cerrando los ojos...
Los dos medallones vuelven a emitir un haz de luz turquesa, esta vez mucho mas intenso. Formando un arco extremadamente brillante entre ambos, invadiendo toda la caverna, expandiéndose hacia el exterior.
Tal reflejo, llama la atención del mercader, quien baja del helicóptero a investigar. Siente algo de temor pero, su curiosidad es mas fuerte y avanza hasta la entrada. Al estar frente a esta, su figura es iluminada por la luz turquesa proveniente desde el interior. Su sentido de sobre vivencia le indica que debe alejarse. Sin embargo continua avanzando hacia el interior...
Al estar a diez metros del grupo, el gemelo de Walter siente la presencia del curioso intruso. Al abrir sus ojos, su mirada y todo su humanidad se transforman nuevamente en ese maléfico ser gris. Alzando su brazo, señala al colado y vocifera; – TU OTRA VEZ? MALDITO LADRON, HIJO DE PERRA VOY A DESTRUIRTE!!! – Exaltado, Walter, capta de inmediato que el mercader que lo ayudo es aquel que robó el collar hace 1500 años...
La dama, desesperada, le grita a su amado; – no, no lo hagas!!! No interrumpas el circulo, quedaremos atrapados todos!!! – Walter, presintiendo lo que está a punto de ocurrir, le grita con toda su voz; – AGUARDA, EL ME AYUDO A ENCONTRAR LA CAVERNA. ME AYUDO A LIBERARLOS!!! – mirándose a los ojos, mutuamente, sienten la ira y la paz. La sed de venganza y el perdón. El odio y el amor. Todo simultáneamente, en un bacanal de sensaciones intensas. El ser desencajado insiste, diciéndole a Walter; – en la época del pájaro azul, ese sujeto era el pino ciprés con el cual se fracturo el ala – El oso, humildemente le dice; – pero el pino no tuvo la culpa, fue mi propia imprudencia – Al escuchar las palabras del panda, los ojos del ser vuelven a reflejar. Y poco a poco sus facciones retornan a su estado original...
La dama invita al mercader a que se integre en el circulo. Temeroso, va hacia el grupo sin entender demasiado, solo atina a quedarse en silencio, observando las acciones.
Entonces el haz se vuelve mas intenso, al limite de ser insoportable, aun con los ojos cerrados. Unos segundos después colapsa, dejando paso a la suave y natural luz proveniente del exterior...
Al recobrar la visión, descubren con asombro que la caverna a dejado de ser gris. Un brillante musgo verde predomina en las paredes rocosas, alternando con suaves marrones, amarillos y blancos brillantes del cuarzo que asoma tímidamente por sectores. El suelo arenoso adquirió un pálido dorado y todos miran a su alrededor, comenzando a caminar hacia la libertad.
Antes de salir de la caverna, los cuatro cautivos se despiden de Walter y el mercader; – vayan donde quieran, solo sean auténticos – Retomando el paso. Estando a centímetros de la salida, el oso cae desmayado y su peludo cuerpo va perdiendo tamaño. Convirtiéndose, frente a los ojos de su amada osa, nuevamente en aquel pájaro azul. – porque? – Exclama, con angustia, la panda. La dama, sin dejar de mirar hacia el frente, le contesta; – Si de verdad se aman sabrán como relacionarse, sin importar las diferencias...!!! – Mirando de reojo a Walter, quien comprende el mensaje de inmediato. Todos esperan a la panda, quien aguarda que se reponga su amigo plumífero y salen todos juntos al aire libre.
El ave remonta vuelo, la osa corretea, y la pareja caminan de la mano... Segundos después, ante la presencia de Walter y el mercader, se desvanecen en la atmósfera. Convirtiéndose en polvo que es llevado por el viento, cayendo al suelo sendos collares...
Quedando frente a frente, sin saber que decir, recogen cada uno un collar y caminan hacia el helicóptero. Espontáneamente dicen al unísono; – nadie nos va a creer!!! – Llegando a la nave, el mercader le entrega el collar a Walter, diciéndole; – Vanesa si te creerá...!!! –
Volviendo directamente a Nueva Delhi, pasan la noche a todo lujo en un hotel de cuatro estrellas. Con su nuevo amigo, se quedan hasta altas horas de la noche comiendo, tomando y bailando música indu, con sensuales mujeres.
Por la mañana, café cargado de por medio, se dirigió al aeropuerto. Tras un abrazo de despedida, alista todo el papelerío, emprendiendo el vuelo de regreso a su Gran Canaria natal.
En piloto automático, Walter, recuerda las palabras de ella; – en las escrituras del libro encontrarás el deseo más profundo de tu corazón!!! – Quita del attache el libro intentando descubrir la respuesta a dichas palabras.
En el cairo, decide pasar la noche, visitando las mezquitas de Aq Sunqur, Sultán Hassán, Ahmed Tulun y vagando por la metrópolis. Comprando alfombras artesanales y objetos musulmanes, alquila una habitación en un hotel frente al río Nilo.
Con las primeras luces del alba, remonta vuelo hacia el archipiélago canario. Continuando la lectura del libro, en busca de alguna pista que le ayude a entender...
Aterrizando en la pequeña pista de la Gran Canaria, dejando su jet estacionado frente al angar, se dispone a caminar hacia su vehículo, pidiendo un auxilio para remolcarlo hasta el taller. Dejándolo para reparar fu planta motriz, decide comprarle al mecánico su viejo Renault 5 para movilizarse. Dirigiéndose a su cabaña, en Arucas, donde permanece durantes varios días para descansar, meditar y reflexionar...
Esos días mantuvo su mente en blanco, tratando de no pensar en todo lo acontecido. Volviendo a él continuamente como podía. Sin dudas, aquellas palabras permanecen resonando, en su mente, de todas maneras. Luego de una semana, decide hacer algo distinto con su vida. Recuerda una asignatura pendiente de cuando era adolescente que siempre estuvo latente en él; – estudiar y componer música – También decide que ya no desea conducir apretado en el pequeño auto ni viajar endemoniadamente en su Porche. Vendiendo ambos vehículos, aun sin salir del taller el 911, comprando una 4x4 Chevrolet.
De regreso, pasa por una casa de venta de instrumentos musicales y compra un sintetizador polifónico de última generación con sus periféricos. Dejando rienda suelta a su asignatura, se toma el tiempo necesario para estudiar música. Especializándose en mantras, relax, feng shui musicales, y musicoterapia.
Su cabaña se convierte en su Bunker, alternando con travesías por África y Asia con su nuevo móvil todo terreno.
Después de un año, trabajando en un tema musical, ve de reojo el libro apoyado en uno de los estantes del modular e intuye que ya es tiempo de guardarlo junto a los collares. Observando que el paño de la tapa, del lado interno se esta despegando, decide pegarlo. Sentándose en su escritorio, enciende la lámpara. Al levantar levemente el paño para limpiar los restos de cola, revela un manuscrito que dice; – Punta del Hidalgo, Tenerife – Exclamando absorto; – Dios!!! Es la pista, estuvo siempre frente a mis narices!!! – Almuerza algunos restos de paella que había quedado del día anterior y toma los collares colgándolos en el espejo retrovisor, parte hacia Las Palmas. Cargando la 4x4 en un catamarán trasbordador, se dirige a Santa Cruz de Tenerife.
Ya en la isla, recorre por caminos serranos, pasando por Tahodio, Ramonal, Tequeste, Tejina, Los Pinos, llegando así a Punta del Hidalgo. Allí pone a prueba su camioneta yendo por la costa, esperando ver ó entender de qué se trata...
Llegando a un mirador, descubre una mujer pintando un cuadro sobre un caballete. Llamándole la atención su largo cabello ondulado al viento, decide detenerse. Apaga el motor y desciende del todo terreno. Por acción del viento, los medallones giran destellando por el sol de la tarde. El los mira y los toma. Cerrando la puerta, camina lentamente hasta la pintora. A unos metros, ve el cuadro casi terminado y queda paralizado; – como es posible!!! – Murmura para si; – es la misma imagen de aquella tarde en que casi me mato con el 911!!! – Piensa, acercándose a la mujer, su corazón se estremece, diciéndole; – osa? – Al darse vuelta la mujer, él le muestra los collares con sus medallones, colgándole uno de ellos. Ambos se miran y por algunos segundos no saben que decir, solo se abrazan, se abrazan muy fuerte. Soltándose totalmente, dejan paso libre a sus sentimientos más profundos. Los mismos que dieron comienzo a la leyenda...
Walter continuó su carrera de músico ambientalista, viviendo en su cabaña y recorriendo el mundo. Experimentando y nutriéndose de todas las riquezas culturales de los pueblos. Viviendo a pleno cada instante de su vida.
Vanesa, volvió a su casa, en Valleseco, refaccionándola. Pintora innata, estudió pintura y plástica. Expone sus obras en galerías del mundo.
Ambos se acompañan, son amigos del alma. Respetando sus intimidades y sus tiempos, el vinculo se recicló guardando la esencia del sentimiento original.
Hacen trabajos en conjunto combinando las imágenes de ella con la música de el.
Salen y hacen tours cada vez que pueden.
Si de verdad amamos profundamente a un ser, estaremos con él siempre.
En que forma...?
En la forma que ambos puedan...!
Reflexión Final
Conocer...
Conocer a un ser que se permita sentir sin confundirse, y así poder acompañarlo.
Que plantee lo que busca sin camuflajes, así poder elegir.
Que tenga claro lo que quiere sin idealizar, así poder ser uno mismo.
Que nuestras limitaciones como ser no limiten su humanidad.
Que tenga ganas de emprender un proyecto sin estructuras predefinidas así poder conciliar.
Que provoque extrañarlo hasta que duela su ausencia.
Que haga pensarlo hasta que se transforme en la eterna compañía.
Que haga desearlo hasta perder la conciencia...
A quien le interese el nombre porque no va a olvidarlo al salir el sol.
A quien no le de lo mismo si somos alto o bajo, gordo o flaco, blanco o moreno porque no quiere olvidar nuestra piel.
A quien no le importa el pasado porque no le teme al presente.
A quien no busca romper la rutina porque quiere que seamos hábito.
A quien no le interesa experimentar porque no desea compartir.
A quien no vive fantasías porque sabe que existimos...
Osvaldo E. Lapa

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